Segundos 10/14/2007
El joven miraba ansioso el cigarro que se consumía en su mano mientras el segundero del reloj parecía no avanzar ya que se había descompuesto desde hacia varios días y el simplemente no entendía que el tiempo es finalmente un mecanismo de manecillas que hay que cuidar, atender y no dejar solo ya que cuando se queda solo este gusta de ir mas rápido o mas lento según la situación. La música bailaba un vals roído por el tiempo y la gramola parecía una banda de Moebius bastante lastimada. Mientras una voz ronca repetía una y otra vez las mismas estrofas hasta que el cigarro se apago y el ultimo fragmento de ceniza cayo como a un abismo y lentamente ese vestigio de la existencia de un cigarro se disolvía en el aire hasta chocar en stop motion contra el piso de cemento. Basta, se dijo a si mismo y de un viejo cajón saco una pistola que observo con un deseo perverso y misterioso, encañono su paladar y la voz de su madre pareció llamarlo desde la cocina como cuando era niño y lo llamaba a comer... Gonzalo... Gonzalo, ven ya a comer, la mesa esta servida... Y el rugido de un disparo y el olor de pólvora que se elevo al cielo como una plegaria alarmo a los vecinos que lo encontraron muerto con un agujero en la cabeza. CommentsLeave a Reply |
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