La seduccion (sin acento) 10/14/2007
Anoche escuche en un noticiario la siguiente noticia "Hombre se suicida aventándose a las vías del tren". ¿Lo habrá hecho con gracia, delicadeza, soltura y elegancia, o se habrá aventado a la muerte con brazos abiertos y la eterna promesa de la paz celeste? El pobre hombre tal vez desesperado, o en una crisis de intoxicación etilica habría creído quizás que esas luces que se acercaban desde la lejanía eran una invitación o una señal divina, o probablemente la entrada a un excelente antro, y ese sonido, vaya potencia pensaba, que buenas bocinas tienen aquí, si ya desde tan lejos puedo escuchar el inicio de la música. Pero no nos engañemos por que en realidad todo era cuestión de pura matemática y física cuántica. El espacio tiempo era el indicado para que un evento de tal índole sucediera y si hubiera estado dentro de uno de los muchos contenedores del tren podríamos suponer que era un experimento de Schrodinger. De cualquier modo las posibles causas de la muerte de un hombre bajo la pesada maquinaria de tren que avanza son reducidas hasta tres: accidente, suicidio o asesinato. Ah y otra mas, no menos importante que cae en la categoría de experimento. Sea cual sea el caso no importa, pasado un rato después encontramos una serie de miembros dispersos por los alrededores, en la billetera una identificación: Bonifacio Noriega Estrada... domicilio y otros datos. Una identificación de trabajo: ingeniero especializado en procesos avanzados de desintoxicación radiactiva. Vaya, un extravagante. Varias horas despues el perito nos informaba, el hombre no estaba ebrio. Y entonces los investigadores se enteran que su esposa lo engañaba con un apuesto hombre de negocios, un conquistador en toda regla. Se suicido dicen algunos. Pero ninguno repara y no podría hacerlo en que eso no paso así y no tuvo nada que ver. Aficionado a las maquinas, especialmente a las locomotoras realizaba un paseo rutinario por las vías, vio venir al tren y en un estado de embriaguez afectiva corrió a acercarse a esa enorme mole de metal y tornillos. En un descuido tropezó a unos cuantos metros de su preciada locomotora y fue devuelto al polvo del que provenía bajo 45 toneladas de divina gloria industrial. CommentsLeave a Reply |
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