Le Blood 10/17/2007
Aquella noche esa mujer descubrió algo sorprendente y apabullante, mientras despertaba de una extraña pesadilla se pudo percatar del hecho de que ella era una persona distinta y extraordinaria. Se acerco a la ventana y vio la lluvia caer profusamente sobre un jardín de sobrenatural belleza, los relámpagos iluminaban la noche con su parsimoniosa efusividad eléctrica. Toda la noche era de tormenta. La joven se sentó sobre su cama y empezó a repetir una y otra vez dos, tres, cuatro, dos, tres, cuatro, dos, tres, cuatro en un estado de trance y magnifica belleza atrapada en un estado intermitente de meditación maniática. Vio sus manos moviéndose temblorosas y sus labios se habían calmado cuando las horas del reloj marcaron el amanecer. El día nublado no mostraba señal alguna del sol y la humedad era altísima, salió a caminar y empezó a recordar las palabras que le habían intrigado desde que era muy pequeña: hasta la hora del sol en que la noche agoniza sera la aurora que revele la verdad de la belleza. Eran palabras que escuchaba decir a sus padres y familiares con venerable respeto. Y en silencio se ahogaba en un llanto desconocido que la amenazaba con enloquecer pero una terriblemente incontenible tranquilidad empezaba a nacer de su pecho y la resignación de los secretos que se conocen empezó a nacer en su espíritu. Regreso a su casa y vio algunas llamadas en su contestadora, por favor responde, decían algunas, sabemos que ya no hay misterios queremos ayudarte. Ella se sorprendió y sonrió complacida con la reafirmación de la verdad ya contemplada. Salió a un balcón y empezó a tararear una canción hasta que llego a una posición fetal y quedo dormida. Al despertar sintió una sed abrasadora y en su busqueda se encontró con su reflejo mostrando la faz desencajada del espanto mas absoluto, y en sus labios como carmín bebida vio sangre ajena. CommentsLeave a Reply |
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