Amaneceres 10/15/2007
Anoche me desperte sudando y repitiendo tu nombre. Parecia que la hora habia llegado y todo empezaba a salirse de control. Marque a tu celular aunque ya sabía que no me contestarías, las horas dejaron de ser horas y empezaron a ser semanas desérticas en las que la ausencia parecía enrojecerse bajo el sol helado de la fatalidad. Mire el reloj de pulsera que me regalaste en año nuevo, recuerdo que yo estaba muy borracho y con tu papá estuve platicando y riendo como si fuéramos dos viejos amigos mientras tu cogías con mi hermano. Que pendejo fui al no darme cuenta de lo que sucedía, y mientras tanto miro y miro la maldita hora que no termina de convertirse en día para partir pronto al juzgado, demandarte de una puta vez y terminar con esto para siempre. Por que a veces parece que todo se enloquece y se alieniza y la pinche vida no es esa imagen colorida que a todos, cuando eramos críos, nos vendieron, haciéndonos creer que lo máximo en esta era el poder, la fama y el dinero, para acabar cuerneado por tu esposa con el cabrón de tu hermano, muy hijo de puta... La boca me sabe a madres, al amargo sabor de una decepción que ya se ha añejado con esa ingenua esperanza que yace ahora aplastada bajo un puñado de cigarrillos en el cenicero que tu ex esposa te dio cuando te dijo, engañándote, claro, que se había ido a las Vegas con sus amigas... Ya son las diez de la mañana y llegas tarde al pinche juzgado pensando en cien maneras distintas de cobrar venganza pero cuando has llegado a la noventa y nueve te das cuenta de que todo eso es pura mierda, que más vale dejarla irse a la mierda y tu muy campante abres otra cajetilla de cigarros, sonríes y miras al tablero de tu carro y ves la puta notita que no habías quitado por descuido que con letra descuidada, escrita hace meses cuando la ignorancia te hacía dichoso, que dice: te amo, nos vemos en casa, no me esperes a dormir que me voy con mis amigas a cenar... y todavía la imaginas... CommentsLeave a Reply |
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