Alicia 10/19/2007
Alicia se levanto temprano y salio corriendo al trabajo, el chipi chipi se hizo presente como hacia años cuando era una niña aun y veia por la ventana del auto de su padre mientras iba a la escuela las gotas de rocio que se acumulaban más y más hasta volverse una gran gota que se resbalaba sobre la superficie lisisima de la ventana en una especie de micro río, las nubes de tormenta le gustaban y el viento otoñal la reconfortaba de un modo extraño, su bufanda negra y larga iba sobre su cuello como si fuera su mascota. Al llegar al trabajo noto algo extraño, no sabría decir que era, pero era como si de repente todo hubiese cambiado, los rostros aunque eran los mismos tenían una expresión distinta, de lejana solitud y reflexivo ensueño en el infinito, llego a su escritorio y abrió desde su portátil el lector de noticias, y algo raro estaba pasando, las noticias habían cambiado, el mundo estaba cambiando y todo parecía tan artificial por que era sumamente improbable que de un día para otro la paz, el amor, la solidaridad en los pueblos fuese lograda. Pero aparentemente así era, el bélico y detestable presidente Bush aparecía en una fotografía abrazando al presidente Irani y a su vez en todas las prisiones del mundo y en todas las zonas en guerra y conflicto la gente tiraba las armas, corría a abrazarse y a olvidar todos los rencores. Ella se quedo pensando, y suspirando se repetía que eso no podía ser cierto, por que en realidad, si lo pensaba un poco no tenía lógica alguna, no tenía sentido alguno que tales eventos ocurrieran y de tal modo, en toda la historia de la humanidad jamás se vio algo semejante. Salió a la calle y observo la escena más pacifica jamas contemplada por ojos mortales, una plenitud y paz se respiraba en el ambiente como si nunca antes hubiera existido este estado, y de hecho así era. Salió a caminar por las calles de esta ciudad y anduvo hasta llegar a un parque en donde se sentó sobre unos viejos columpios. Se balanceo fuerte hasta sentir que ya no era prudente. Regreso a casa, vio a su hermano después de quince años que había abandonado a su familia, vio a su madre y a su padre abrazados como si apenas llevaran meses de novios y lo más curioso y terrible era que ella no era participe de tales emociones, solo contemplaba exaltada estos maravillosos eventos sin que su corazón se permeara realmente del milagro que acontecía. Se sentó en una mecedora que había permanecido a su abuela y miro a la calle, y se quedo ahí sla contemplando el milagro que había salvado al mundo de su propia destrucción mientras ella con un cigarro en la mano y una sonrisa lánguida de soberana incomprensión se sometía a los hechos inexpugnables que habían sucedido. CommentsLeave a Reply |
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